Benjamín Franklin

Franklin fue un hombre fuera de serie. Su biografía es una historia casi ininterrumpida de innumerables éxitos conseguidos a fuerza de tesón, paciencia, talento, buena disposición y suerte. El destino le sonreía constantemente. Hombre alegre e inteligente, lograba cautivar la aristocrática y estirada corte de Versalles, sin perder la sencillez americana. El siglo XVIII es, por definición, el llamado ´Siglo de las Luces´, la época del progreso y del intelectualismo radical e innovador. Fueron muchos los hombres que surgieron en este período, pero entre todas estas figuras de escritores, pensadores, filósofos y hombres de acción de aquel siglo destaca la de Benjamín Franklin, uno de los más grandes hombres de Estados Unidos de Norteamérica. Ilustre pensador, político, diplomático, escritor, investigador, inventor y científico. Un hombre de empresa, inteligencia y gran talento. Su nombre dio pie a la independencia de su país, uno de los más poderosos del mundo. Hombre de visión y de ética intachable. Son varias las razones para considerar a Franklin como uno de los hombres más destacados. Franklin era un hombre campechano, un filósofo sin muchas complicaciones como muchos otros pensadores. Capaz de lanzar una frase picaresca o ingeniosa en el momento apropiado, capaz de sacrificar su bienestar y su fortuna por la causa de su país, de contribuir de mil maneras al desarrollo económico, político y social de su país, Franklin reunía en grado sumo el espíritu teórico del racionalismo, el ímpetu y deseo de cambio de los renovadores yanquis americanos, y el espíritu práctico y tradicional de los ingleses.