No mezcles tus finanzas personales
con las finanzas de tu negocio

Si bien es cierto que muchos emprendedores utilizan su propio dinero como capital de trabajo, también lo es que a partir de ese momento lo más sensato es no mezclar las finanzas personales con las del negocio. Muchos empresarios comienzan a utilizar los ingresos de su negocio de manera indiscriminada para cubrir sus gastos personales. Suponen que su negocio debe empezar a generar ganancias desde el primer día y sucumben a la tentación de utilizarlo como si fuese su banco personal. Sin embargo, hay una manera apropiada de distribuir las ganancias de tu negocio. Un nuevo negocio es como un árbol. Si tan pronto como el árbol comienza a desarrollarse le cortas las ramas nunca alcanzará el tamaño deseado y no pasará de ser un arbusto toda su vida. Así mismo, si cuando tu negocio empieza a generar ventas y producir ingresos, comienzas a sacarle recursos y a exprimirle todo lo que produce para cubrir tus propios gastos, nunca se desarrollará y seguramente morirá.

En un comienzo, lo más prudente de hacer es reinvertir una buena parte de los ingresos generados por tu negocio en todas aquellas áreas que aseguren que tu negocio siga creciendo. Como lo explico en mi libro 7 Errores Financieros que cometen los empresarios, cuando tu negocio crezca y se solidifique entonces si estarás en posición de asignarte un salario para cubrir tus obligaciones personales. Obviamente, ten cuidado de no descapitalizar tu negocio ni privarlo de los recursos adecuados para sostenerse y crecer.

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