¿Porqué ellos tienen dinero y yo no?

 

 Por: Jean Chatzky

La Diferencia entre usted y esta gente exitosa no es ninguna de las cosas que sospecha que es. ¿Cuál es la diferencia entre usted y Warren Buffett? ¿Entre usted y Rachael Ray? ¿Cuál es la diferencia entre usted y los que fundaron Apple o Facebook? ¿Entre usted y su jefe? ¿O entre usted y el jefe de su jefe? ¿Cuál es la diferencia entre usted y la historia de éxito de su vecino?

No es que ellos hayan nacido entre el dinero.

No fue que dieron un golpe de suerte.

Ni que algo les cayó del cielo,

Como una enorme herencia o un excelente acuerdo de divorcio.

Ni siquiera se ganaron la lotería.

No es que tengan un grado de educación inigualable.

Como tampoco es que ellos sean más inteligentes que usted.

Ni siquiera es necesario que ganen más dinero que usted anualmente. 

La Diferencia entre usted y esta gente exitosa no es ninguna de las cosas que sospecha que es. Si usted ha caminado por este planeta durante algún tiempo, ha visto que lo que yo llamo La Diferencia, tiene su lado mágico. Habrá observado que hay gente que parece poseer la habilidad innata de sobreponerse a cualquier situación. Hasta en tiempos difíciles, son individuos que surgen sin ningún esfuerzo en el campo social, en el trabajo y también financieramente. Usted los ha visto y se ha quedado pensando: ¿Qué tienen ellos que yo no tengo

Durante la secundaria, esta clase de individuos siempre se las arreglaban para estar en el centro de la acción, cualquiera que esta fuera. Pero no porque fueran de la clase honorífica, ni porque ocuparan la posición de mariscal en el equipo de futbol, o fueran mejor parecidos o —como se dice en el lenguaje actual— “las chicas malas”, o los “hombres alfa”, que se convierten en el centro de atracción y dominan porque atemorizan. Lo de estos otros triunfadores era un asunto casi mágico: sus compañeros los apreciaban, sus padres los respetaban, hasta los profesores se interesaban más de lo habitual para ayudarles a triunfar. Y obviamente, ellos lo lograban. En la familia, esta clase de personas son líderes, no necesariamente los jefes, pero sin embargo, líderes. Viven rebosantes de seguridad, sabiendo que sus ideas son las mejores. Ellos tienen la habilidad para ver soluciones donde otros no; cuentan con el suficiente carisma para hacer aliados –incluyendo a quienes están por encima de su nivel— y conseguir aceptación. Y la gente que manejan está dispuesta a esforzarse para agradarles y para hacerlos lucir bien. Por eso no es de sorprenderse que lleguen a una posición jerárquica con un súper salario e incrementos constantes.

¿Y en su vida? Bueno, la gente que entiende ampliamente La Diferencia, pudo no haber comenzado con mucho, pero en corto tiempo se enriquecieron más de lo que ellos mismos esperaban –y no sólo en términos financieros. Ellos supieron lo que querían, fijaron un camino y lo recorrieron. No se estancaron porque querían llegar. Día a día ellos estudian el paso siguiente y preparan lo que sea necesario para lograrlo con una intención y un propósito. Y actualmente, como resultado, se encuentran rodeados por la gente que les interesa profundamente –y que está dispuesta a corresponderles. Despiertan felices y se van a dormir realizados; no pierden el sueño preocupados por la forma en que van a pagar la siguiente cuenta,  ni por cualquier otra situación financiera.

Nunca ocurrió que fuera tan evidente como ha sido durante los tiempos financieros tan difíciles que ha afrontado este país –de hecho, el mundo— como durante el año pasado. De la misma forma como los mercados de la bolsa sintieron su peor sacudón desde la Gran Depresión, como las transacciones crediticias se detuvieron por completo, como algunos bancos fueron absorbidos por su competencia, así mismo algunos individuos también tuvieron sus momentos de pánico. Cada movimiento era opacado por un “qué tal si...”: ¿Qué tal si... pierdo mi trabajo? ¿Qué tal si mi portafolio se devalúa más? ¿Qué tal si el precio de mi casa no rebota?

Otros estaban en extraña calma. Ellos no metían su cabeza entre la arena porque sabían tan bien como todos, que el caos había consumido la economía. Pero no los consumió a ellos. Esa era La Diferencia, en el mejor de los casos. Estos individuos sabían que tenían la información, los hábitos, las actitudes y las habilidades, no solamente para sobrevivir en tiempos difíciles, sino para prosperar durante los mismos. Realmente sus portafolios bajaron de precio, algunos hasta pudieron haber perdido sus trabajos. Pero ellos supieron –muy profundamente— que había más por hacer.

¡Yo sé lo que usted está pensando! Está pensando: ¿Dónde hay más de eso para apropiarme de un poco?

Yo le diré dónde: ¡En usted! Es posible que actualmente se encuentre inactivo, pero usted tiene el poder para hacer La Diferencia en su propia vida. De hecho, usted es el único que puede. Para lograrlo, necesitará despertar algunas de las partes que hay en usted, que han estado dormidas, quizás por años o hasta por décadas. Necesitará poner en forma, partes de su personalidad y explotar aspectos de su potencial que no se ha dado cuenta que tiene.

 

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