Allá Afuera
hay una Selva

La carga de la desesperanza Confortará mi alma SALMO 23.3

 

 

Imagínese que está en una selva. Una selva densa. Una selva oscura. Sus amigos lo convencieron de que era hora de dar el viaje de su vida, y allí está. Usted pagó el pasaje. Cruzó el océano. Contrató un guía y reunió un grupo. Se aventura a entrar donde nunca antes lo había hecho, en el frondoso y extraño mundo de la selva. ¿Suena interesante? Demos un paso más. Imagine que está en la selva, solo y perdido. Se detuvo a amarrarse una bota, y al levantar la vista no vio a nadie cerca. Decide ir a la derecha, no sabe si los demás fueron a la izquierda. (¿O usted fue a la izquierda y ellos a la derecha?) De todos modos, está solo. Y ha estado solo durante, bueno, no sabe por cuánto tiempo. Su reloj se quedó en su bolso que lleva colgado al hombro un buen muchacho de Nueva Jersey que se ofreció a cargarlo mientras usted se amarraba las botas. No era su intención que él la llevase por mucho tiempo, sino sólo mientras se ataba los cordones.

Pero él siguió caminando. Y aquí está usted. Atascado en medio de quién sabe dónde. Usted tiene un problema. Primero, no fue hecho para este lugar. Que lo dejen en el centro de avenidas y edificios, y sabría encontrar el camino. Pero aquí, ¿bajo este follaje tenebroso? ¿Aquí, donde los matorrales ocultan todo sendero y huella? Usted se halla fuera de su elemento. Usted no fue hecho para esta selva. Lo peor, es que no está equipado. No tiene machete. No tiene cuchillo. No lleva fósforos. Ni linterna. No tiene comida. No está equipado, y ahora está atrapado y no tiene la menor idea de cómo salir de allí. ¿Le parece divertido? A mí tampoco. Antes de seguir adelante, Detengámonos y preguntemos cómo se sentiría. Dadas las circunstancias, ¿qué emociones aflorarían? ¿Con qué pensamientos tendría que luchar?

¿Temor? Evidentemente.¿Ansiedad? Por decir lo menos.

¿Ira? Razones tiene (seguramente le gustaría poner las manos encima de quienes lo convencieron que emprendiera el viaje).

Pero por sobre todo, ¿qué de desesperanza? Ni idea de a dónde volverse.

Ni un pálpito en cuanto a lo que hay que hacer. ¿Quién lo podría culpar por sentarse en un tronco (pero es mejor ver primero si hay víboras), cubrirse el rostro con las dos manos, y pensar, nunca más saldré de aquí ? No tiene orientación, equipo ni esperanza. ¿Puede congelar esa emoción por un momento? ¿Puede sentir, sólo por un segundo, qué se siente al estar fuera de su elemento? ¿Sin soluciones? ¿Sin ideas ni energías?¿Puede imaginar sólo por un instante qué se siente al estar sin esperanzas? Si puede, puede identificarse con muchas personas en este mundo. Para muchas personas, la vida es … bueno, es una selva. No una selva de árboles y animales. Si fuera así, la cosa sería sencilla. Ojalá nuestras selvas se pudieran cortar con machetes o se pudiera atrapar a nuestros adversarios en una jaula.

Pero nuestra selva está compuesta de matorrales de salud que falla, corazones quebrantados y billeteras vacías. Nuestra selva está formada por murallas de hospitales y cortes de divorcio. No oímos el canto de las aves ni el rugido de leones, pero oímos las quejas de los vecinos y las exigencias de los jefes. Nuestros depredadores son nuestros acreedores, y los matorrales que nos rodean son las exigencias de las prisas, que nos agotan. Hay una selva allá afuera. Y para algunos, y aun para muchos, la esperanza es una provisión escasa. La desesperanza es una bolsa extraña.

A diferencia de las otras, no está llena, está vacía, y esto es lo que provoca la carga. Ábrala y revise todos sus bolsillos. Déle la vuelta y sacúdala con fuerza. La bolsa de la desesperanza está completamente vacía. No es un cuadro muy agradable, ¿verdad? Veamos si lo podemos iluminar. Hemos imaginado lo que se siente cuando se está perdido; ¿puede imaginar lo que se siente cuando a uno lo rescatan? ¿Qué se necesitaría para restaurar su esperanza? ¿Qué necesitaría para devolver las energías a su viaje? Aunque las respuestas son abundantes, tres saltan a la mente. Lo primero sería una persona. No cualquier persona. No necesita a una que esté igualmente confundida. Necesita a alguien que sepa cómo salir de allí.

Fragmento del libro:

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