Decide específicamente
lo que deseas

 
La ley de la 
naturaleza dice que lo que tú deseas, te desea. Sólo tienes que permitirle entrar en tu existencia. El poder de la mente es increíble. Todo lo que tienes que hacer es decidir lo que deseas y luego dejar que tu mente lo cree para ti. No tienes que saber cómo sucederá, y con frecuencia llegará a ti de una forma totalmente inesperada.

La mente crea soluciones para ti que son por tu bien más elevado, aunque no te lo parezca en estos momentos. Ya se trate de un objetivo de relación, de un tema de salud o de un reto económico, nunca dejo de sorprenderme ante lo que la mente es capaz de crear para nosotros.

 

Permíteme que te dé algunos ejemplos. Cuando llevaba un par de años con mi negocio, mi marido y yo pasamos por una situación en la cual necesitábamos una cantidad específica de dinero para ayudarnos a superar un problema económico. Sabíamos cuánto dinero necesitábamos, y la situación se estaba poniendo crítica. Entonces decidimos ir al banco y pedir un préstamo. 

Como suele ser el caso, cuando realmente necesitas un préstamo, el banco no quiere dártelo, especialmente si trabajas para ti mismo. Yo estaba furiosa al salir del banco después de que nos lo hubieron negado. Necesitábamos ese dinero y lo necesitábamos ya, no cuando nuestra situación económica hubiese mejorado. Despotriqué y me quejé durante todo el camino de vuelta a casa acerca del tratamiento injusto que habíamos recibido, con el tiempo que llevábamos siendo buenos clientes del banco y cómo se atrevían a tratarnos de esa manera.

Después de llegar a casa, estábamos los dos en nuestros despachos trabajando, cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea había un nuevo cliente que había oído hablar de mí y quería que hiciese un trabajo para ellos. Era un contrato importante y lo último que me dijo el cliente fue: “¿Le parece bien que le envíe el cheque mañana mismo? Quiero que este proyecto se ponga en marcha de inmediato”. Intenté mantenerme serena, tranquila y calmada cuando le respondí con un controlado: “Sí, me parece bien”.

Lo que quería hacer era saltar de arriba abajo gritando de alegría porque el cheque que el cliente me estaba enviando era, por centavos, ¡la misma cantidad que acababa de ir a pedir al banco! Verás, lo que tú deseas, te desea, y tu mente siempre soluciona las cosas para tu bien más elevado y más bueno cuando tienes claro lo que deseas. Yo pensé que tenía que conseguir el dinero del banco, pero mi mente sabía qué era lo mejor. ¿Para qué pedir dinero prestado cuando puedes conseguir que alguien te lo dé?

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